Históricamente, los programas de Chagas se han centrado en la prevención de la enfermedad y el control vectorial. Ahora, sabiendo que la mayoría de los infectados con el parásito puede tratarse, este enfoque que excluía el tratamiento ya no es aceptable. En sus 10 años de experiencia en el terreno, MSF ha comprobado que el diagnóstico y tratamiento del Chagas, incluso en entornos rurales remotos, es viable, necesario y además, éticamente incuestionable.
Es hora de que los Gobiernos de los países endémicos luchen contra el Chagas en todos los frentes:
Diagnóstico de los enfermos a nivel de salud primaria: Integrar el diagnóstico de Chagas a nivel de atención en salud primaria con los medios disponibles. Hacer análisis rutinarios para encontrar a las personas infectadas con el parásito; especialmente en áreas donde la transmisión vectorial es activa, en zonas rurales y en zonas de recepción de inmigrantes de áreas endémicas.
Reforzar las cadenas de suministro: Para que los medicamentos y las pruebas de diagnóstico lleguen hasta los centros de salud primaria en las zonas más remotas es necesario contar con fuertes cadenas de suministro. También, los médicos deben pedir los medicamentos necesarios.
Tratamiento para niños y, siempre que sea posible, para adultos en las estructuras de atención primaria: Integrar el diagnóstico de Chagas a nivel de atención en salud primaria con los medios disponibles. Hacer análisis rutinarios para encontrar a las personas infectadas con el parásito; especialmente en áreas donde la transmisión vectorial es activa, en zonas rurales y en zonas de recepción de inmigrantes de áreas endémicas.
Actividades de control vectorial: Cuando se trata a un enfermo es necesario evaluar su casa y su entorno, buscando la presencia del vector, y fumigar si es necesario. Además, se deben hacer fumigaciones sistemáticas en áreas de riesgo para controlar la proliferación del insecto, y paralelamente invertir en la mejora de las viviendas.
Determinar la prevalencia de Chagas: Sistematizar una recogida de datos sobre Chagas para poder conocer el número de infectados que hay en un área y, a partir de esta información, calcular las necesidades reales de medicamentos y reactivos de laboratorio para poder asegurar la disponibilidad del diagnóstico y el tratamiento.
Un estudio reciente de G-Finder revela que menos del 0,5% de toda la Investigación y Desarrollo (I+D) mundial para enfermedades olvidadas durante 2007 se destinó a la enfermedad de Chagas. Chagas, los equipos médicos deben hacer frente a muchas limitaciones y en ocasiones no tienen ninguna opción de tratamiento. Es urgente que se desarrollen nuevas pruebas de diagnóstico, mejores medicamentos y pruebas de curación para poder hacer frente a esta enfermedad.
- Web de la Iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) sobre Chagas
- Lista de materiales sobre La necesidad de más Innovación y Desarrollo (PDF)
Actualmente, MSF utiliza una prueba de diagnóstico rápida para la detección de casos. Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos los casos positivos se confirman con dos pruebas serológicas convencionales de laboratorio. Si hay discordancia en estas dos pruebas, es necesario utilizar un tercer test de laboratorio para tener un resultado fiable.
En entornos con recursos limitados, como las áreas rurales de Bolivia, donde la incidencia de la enfermedad es mayor, lo ideal sería tener una prueba de diagnóstico rápida altamente sensible y altamente específica que permitiera saber si un paciente está infectado en poco tiempo y no requiriera laboratorios especializados. Si no es posible un solo test, la combinación de dos pruebas rápidas podría ser otra opción.
Sólo existen dos medicamentos para tratar el Chagas (benznidazol y nifurtimox). Los posibles efectos secundarios del tratamiento impiden que algunos pacientes puedan completarlo e imposibilitan que los enfermos lo puedan tomar sin seguimiento por parte de personal sanitario formado. Todo ello supone una restricción del acceso al tratamiento, sobre todo en áreas rurales o donde no hay recursos humanos especializados. El problema es especialmente grave en los enfermos en edad adulta. Ahora mismo tampoco existen versiones pediátricas del tratamiento.
La iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi por sus siglas en inglés), de la que MSF es socio fundador, está trabajando en una formulación pediátrica del benznidazol que seguramente estará disponible a finales de 2009. La DNDi también está trabajando en posibles tratamientos alternativos como el posaconazol. Lamentablemente, todavía se está lejos de demostrar la eficacia de estos tratamientos, y más aún que estén disponibles y a bajo coste en el mercado.
Es urgente que se desarrollen nuevos fármacos menos tóxicos, que requieran un curso de tratamiento más corto, que sean eficaces en las fases aguda y crónica de la enfermedad, tanto en adultos como en niños, y seguros para mujeres embarazadas.
Los actuales métodos serológicos pueden tardar décadas en confirmar la eficacia del tratamiento en adolescentes y adultos. Las técnicas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa), basadas en información genética, tienen una baja sensibilidad y especificidad para los parásitos, y sólo están disponibles en algunos centros de investigación. Es esencial el desarrollo de pruebas de curación rápidas que permitan medir la efectividad del tratamiento y confirmar la curación en los dos primeros años después del tratamiento para todos los grupos de edad.
El tratamiento contra el Chagas no impide que la persona pueda volver a infectarse de nuevo por la picadura de la vinchuca. Las estrategias de control vectorial, imprescindibles para limitar el avance de la enfermedad, dependen de la detección del vector y el rociado con insecticidas. Sin embargo, ya se han detectado resistencias de la vinchuca a determinados productos. Además, es necesario rociar de forma continuada para eliminar al insecto, así como mejorar las viviendas.
Por otra parte, hay que poner más esfuerzos en asegurar la calidad de los bancos de sangre para evitar el contagio a través de transfusiones o trasplantes, y seguir implementando estrategias de control prenatal de detección de mujeres embarazadas para evitar la transmisión de madre a hijo.
La falta de incentivos comerciales ha relegado al Chagas al olvido. En 2007 sólo se gastaron 10,1 millones de dólares en I+D para esta enfermedad. Menos de la mitad fueron para investigación de medicamentos, vacunas, diagnósticos o productos de control vectorial . La Comisión de Derechos de Propiedad Intelectual, Innovación y Salud Pública de la OMS reconoció en 2006 el fracaso de los actuales mecanismos de financiación para enfermedades olvidadas. Hay que promover nuevos planes de incentivos, por ejemplo, mediante la concesión de premios, que estimulen la I+D de nuevos y mejores diagnósticos y tratamientos.
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